El preso se siente libre al mirar al cielo.
Y por las mismas aceras viejas
yo, que sigo correteando por ellas
las nubes solo parecen más que rejas.
Corriendo tanto sobre piernas
que el sofoque nos impide gritar
manteniendo las mismas alas
y con menos ansias de volar.
Lo que quieren de verdad
es que tengamos el utensilio
y no sepamos su utilidad
de espaldas, hacia atrás,
enseñándonos las artes del caer
y la imposibilidad de levantarnos,
rodillas que no paran de enrojecer..
Cuando sabes las dirección
pero no el sentido
cuando te sientes cazado
pero aún no vencido.
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